Oskar Matute: «Es una distopía ver a Pablo Casado sacando a Orwell en el Congreso»

Entrevista a Oskar Matute EH Bildu

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Por Ander Balanzategi / Iñigo Morete


Oskar Matute (Barakaldo, 1972), diputado de EH Bildu en el Congreso, ‘timonel’ de Alternatiba desde 2009, aunque sus inicios en los movimientos sociopolíticos tuvieron como motivo la insumisión al servicio militar. Ahora, desde la tribuna del Congreso, gestiona las peticiones sociales de su partido. Cuando subió hace unos meses, en la investidura de Pedro Sánchez, los diputados de Vox abandonaron el hemiciclo. Su paso fue arrollador: 52 diputados en fila india. «No estamos aceptando las cosas que no podemos cambiar, estamos cambiando las cosas que no podemos aceptar», citaba a Angela Davies. Allí se acordó del ‘No pasarán’ de La Pasionaria, del movimiento feminista del 8M, del movimiento LGTBI+, de los jóvenes de Altsasu. Y también se acordó de la víctimas en cunetas, de las víctimas de ETA, de las del GAL. «Justicia, memoria y reparación», pidió.

Nos atiende y admite que le han parado un par de veces yendo al Congreso, pero que a él le han dejado pasar. Su compañero Jon Inarritu, no corrió la misma suerte y fue multado. «Como Jon está todo el día buscándoles la vuelta, alguno pensó: “Hostia, esta es la mía, a ver si Iñarritu paga”. Lo de Iñarritu podría ser una anécdota de la que me reiría si no fuese un síntoma, una gota dentro de un mar de represión». Hoy, Oskar Matute.


¿Cómo valora las medidas que ha tomado el Gobierno para combatir el Coronavirus? ¿Podrá pasar del Sí o la abstención al NO? 

Sería de necios no reconocer aquello que el Gobierno ha hecho bien. Por ejemplo, la prestación por desempleo y su prórroga extraordinaria o el salario mínimo vital. Hay que ser honrado: si alguien hace algo bien hay que decirlo. Eso no desarbola tu posición. Pero también creo que se han hecho cosas mal, entendiendo que ha pillado de forma imprevista a todos los gobiernos. Es verdad que cualquier cuñado puede agarrarse a que en una página super culta leyó ya en noviembre lo que se avecinaba. 

Sí, el Gobierno tiene más responsabilidad. Ha sabido sacar medidas positivas vinculado a lo social como las que atañen al alquiler, autónomos, suministros de agua o luz… Y luego en otras no está fino: con la extensión de la ley mordaza, cuando confunde lealtad en periodo excepcional con adhesión inquebrantable. No vamos a ahorrarnos las críticas, pero las críticas no pueden desviarnos del objetivo, han de ser constructivas. 


¿Qué opinión le merece la actuación que está teniendo la ultraderecha en el Congreso? ¿Cree que es ético hacer política o lanzar faroles, como Pablo Casado, de votar NO a la prórroga del Estado de Alarma?

Hay quien dice que de esta crisis saldremos más solidarios, alguno pensará que más guapos y más altos. Soy cauto, no tengo esas expectativas. Lo que tengo claro es que esta crisis está desnudando y quitando muchas caretas. Gestores puede haber muchos, pero con altura hay pocos. Ser un gran dirigente, por no decir timonel que es demasiado rojo, requiere más cosas. En política se opta por dos caminos: entenderla como un terreno donde derrotar al oponente, de cualquier manera y con cualquier estrategia o estar en política para llevar adelante tus propuestas políticas porque crees que son las mejores. 


¿Y usted por qué vía opta?

En Euskal Herria Bildu nos abonamos a esta segunda, proponer y llevar adelante lo que crees. La derecha tira de argumentario clásico estilo Rajoy, pero también un argumentario extremo estilo Steve Bannon o Donald Trump. Por ejemplo, las fotos trucadas de ataúdes en Madrid o recordar los miles de muertos todo el día. Y luego Vox, la extrema derecha, el fascismo, que te saca Venezuela, ETA y que el Che Guevara perseguía homosexuales. 


¿Qué le parecen las medidas que ha tomado el Gobierno respecto a los empresarios, trabajadores asalariados o autónomos? ¿Son suficientes?


El Gobierno ha actuado de forma centralista y muchos presidentes autonómicos se lo han reprochado, incluso ustedes han dicho que la mejor respuesta a la pandemia se da de lo pequeño y lo cercano, ¿ha sido provocado por la situación crítica o cree que hay otro trasfondo?

Quiero creer que la decisión del mando único se ha tomado por una cuestión de eficacia y ante el pavor de que esto se descontrolara. Es decir, que el número de contagiados fuese mucho mayor y que por extensión, el número de muertos también lo fuera. En todo caso, si esa es la hipótesis, ahí les falla un punto de afianzamiento de la realidad y es que, si lo que quieres es mayor eficacia, tienes que contar con la gente que conoce mejor el medio, para que las medidas que intentas implementar sean más eficaces. Tampoco la comunidad autónoma vasca ha sido ejemplar, porque aquí, igual que allí, han permitido que las grandes empresas metieran sus sucias manos.

Hay otra lógico, que no quiero creer que existe, que es la de aprovechar el mando único que otorga el Estado de Alarma, con la justificación de tomar decisiones rápido. Y con esto imponer un nuevo marco de convivencia social de mayor control. Lo que es una distopía, es ver a Pablo Casado sacando a Orwell en el Congreso de los Diputados. 


El Congreso de los Diputados se ha convertido, aún estando en una pandemia global, es un auténtico circo. ¿Cómo afronta que algunos les llamen filoetarras, que Illana juegue a ser juez de La Voz o que se haga política con miles de muertos? 


¿A nivel estatal, cómo se imagina el escenario político dentro de un mes? ¿Cree que varios partidos políticos podrían unirse y presentar una moción de censura para derrocar al Gobierno?

Ahora mismo creo que no se plantean la moción de censura. No creo que ninguna de las fuerzas políticas que apoyaron de forma activa o pasiva, como es nuestro caso con la abstención, vayan a cambiar de posición para abonar la posibilidad de que la derecha y la extrema derecha alcancen el poder. Si eran malos sin COVID nada me hace pensar que vayan a ser menos malos con la gestión pos-COVID. Nunca han defendido a la clase trabajadora y no lo van a hacer ahora. 


Euskal Herria

Esta semana se han cumplido 3 meses del derrumbe del vertedero de Zaldibar. Ortuzar ha dicho, literalmente, que ellos protegen al currela. Además, hay que sumarle los casos de corrupción, la mala gestión del COVID, etc. ¿Esto va a suponer un cambio en la sociedad vasca o seguiremos en las mismas? ¿Somos una sociedad acomodada?

Yo, personalmente, no estoy acomodado y, seguramente, vosotros tampoco lo estéis. Llevo peleando toda mi vida porque ese cambio se dé. Creo que el mito del oasis vasco y el mito de la gestión infalible del PNV tiene que caer, pero no porque lo diga EH Bildu, sino porque creo que es de cajón que no funciona.

En el caso de Zaldibar, quizás Ortuzar en su cabeza ve normal decir que defiende al obrero, pero hay muchas maneras de defender al obrero, por ejemplo, la caritativa-asistencialista. Creo que la gestión del PNV en el caso de Zaldibar e incluso con el tema del coronavirus, deja mucho que desear. La fortaleza del PNV no está tanto en que la gente crea que son un gestor excelente porque tenga datos empíricos, sino porque hay una red clientelar, creada por cuarenta años de gobierno, que funciona como un gran resorte de maquinaria electoral, casi imbatible. Controlan posiciones de privilegio para disputar la hegemonía, por ejemplo, el medio de comunicación público por excelencia: Euskal Herria Telebista; cuando tú controlas eso, tienes una enorme carta de ventaja sobre los demás. 


Urkullu pretende celebrar las elecciones vascas el próximo 12 o 19 de julio. ¿Lo ve viable? ¿tiene el PNV prisa por celebrar las elecciones?


Cuando se celebren las elecciones vascas y si EH Bildu es la formación más votada, ¿creen que podrían lograr la lehendakaritza con los apoyos de Elkarrekin Podemos y PSOE? 

Nosotros estamos dispuestos a intentarlo. Vamos a hacer todo lo posible para poder construir  un gobierno o una agenda muy clara. El gobierno que salga de la comunidad autónoma vasca va a tener que elegir o seguir camino de lo que llaman reconstrucción para la nueva normalidad, es decir, volver a poner parches en el modelo económico neoliberal o por un modelo de transformación que supone reconocer que el modelo que nos ha traído hasta aquí no es un modelo útil. 

Siempre decimos que estamos ante unas elecciones históricas, pero es que esta vez sí que lo estamos. Vamos a poder elegir entre seguir con el neoliberalismo que implica mayor control social y una sociedad más atemorizada por el miedo, o nos plantamos y apostamos por un modelo que rompa con todo esto. Es momento de que todos los que decimos que hay que poner la vida en el centro nos sentemos a la mesa a ver si es verdad la vida de un obrero de Ezkerraldea vale lo mismo que la de un miembro del consejo de la administración de una gran empresa vasca. 


¿Cómo habría afrontado -a nivel vasco- la situación EH Bildu? ¿Qué habría cambiado o hecho diferente?

Esta es una situación muy complicada y nadie puede acusarlos de falta de previsión, pero creo que el PNV no lo está haciendo bien. De todos modos, no he llegado a entender la urgencia del PNV por la activación de algunos sectores económicos, cuando todo el mundo decía que lo primero era la salud y luego ya hablaríamos de la economía. 

En este caso el PNV ha dado a entender que la salud era importante en tanto en cuanto no afectara a los intereses económicos de las grandes empresas, aunque luego no coticen aquí. Además, han acusado a Pedro Sánchez de falta de voluntad y coordinación para encontrar espacios de interlocución, pero en Euskal Herria no cuentan con la oposición para intercambiar opiniones. Si Urkullu constituye una mesa de partido y nos dice que quiere consensuar un plan de choque para garantizar, en primer lugar la salud y de protección económica de todos y de todas, nosotros arrimaremos el hombro como el que más, pero para eso tiene que cambiar su actitud. 


En Osakidetza despidos, y en las Herriko Taberna, embargos. El embargo a las cuentas de 107 Herriko Tabernas, no ha trascendido a los medios de comunicación, ¿cómo está la situación? ¿Le parece “cobarde” la manera en la que se ha producido?


¿Cómo de peligroso puede ser esta relación de la policía -por ejemplo, Jusapol- con un grupo como Bildu, que tiene opciones reales de presidir una comunidad autónoma?

Es complicado por dos cuestiones: la primera, en Alemania, hace unos años, decidieron hacer una depuración de sus fuerzas y cuerpos de seguridad ante la penetración que había habido de elementos nazis. Yo estuve unos días antes antes del estado de alarma en Madrid, y hubo una manifestación de Jusapol que pasaba por delante de nuestro despacho. Pude ver cómo rodearon el Congreso lanzando todo tipo de cohetes sin que nadie les reprimiera, pero claro, estaban todos al otro lado de la barricada, no podían reprimirse a sí mismos. Pero sobre todo me asustaba bastante las cosas que decían. 

Estamos hablando de gente que estaba lanzando proclamas que directamente tienen que ver con la ultraderecha. Y es que una gran parte de las fuerzas armadas del Estado tiene elementos de ultraderecha, o se ha ultraderechizado por la previa infiltración de estos elementos. Y eso es un riesgo tanto para nosotros, como para el gobierno actual del PSOE y UP.

Pero luego también está la segunda variable. Cómo puedes conseguir una relación normal, un divorcio amistoso, entre esa caracterización de las fuerzas del Estado con una formación política como la nuestra a la que están intentando crujir de todas las maneras. Quiero que se acuerden del poema que todo el mundo atribuye a Bertolt Brecht pero que es de Martin Niemöller. Igual ahora no se preocupan porque van a por los vascos, pero acabarán yendo a por ellos también a nada que no sean tan ultraderechistas.


Ha hablado en diversas ocasiones que cuando salió de Ezker Batua, manejaban la idea de la unidad de la izquierda vasca. Lo cierto es que en el ámbito estudiantil los grupos de izquierda abertzalea Sortu-Ernai e Ikasle Abertzaleak no dan esa imagen de unidad. ¿Está unida la izquierda vasca?

Es un ejercicio permanentemente inacabado. Yo creo que hay que construir organizaciones permanentemente inacabadas y eso significa que siempre va a quedar algo por hacer y siempre va a haber dinámicas centrípetas (que acerquen) y centrífugas (que alejen). Por desgracia, en la izquierda somos muy cainitas y tendemos a ensalzar o anteponer nuestras diferencias a las que tendríamos que tener con nuestros antagonistas políticos.

Si le puedo decir a cualquiera que esté tentado de buscar la pureza infinita y de señalar el revisionismo y la traición a los valores revolucionarios del de enfrente, que se de cuenta que las ideologías, también la nuestra, por muy revolucionarias que sean se hacen para cambiar la realidad, no se hacen para dejar un testimonio de diferencia en la historia. Se hace para que todo el rebaño vaya en una misma dirección, desde una consciencia crítica, de lo que se cree que es mejor para todos y todas. Las ideologías deben transformar la sociedad, sino son mucho más útiles que las religiones.


Por último, ¿quiere enviar saludos a los bots de la ultraderecha? Quizá lleguen a esta entrevista.


La última pregunta siempre la dejamos para que los invitados digan lo que quieran. Allá vamos, Oskar Matute. 

Sólo os deseo que podáis hacer real uno de los deseos compartidos de todos los que estamos en los balcones, que aunque no pensemos lo mismo [tener ideologías distintas], es el de poder abrazar a nuestra gente, poder decirles todo lo que nos importan y poder tomarnos unas cervezas en los bares, no manteniendo la distancia de seguridad, sino pudiendo darnos abrazos y cogernos por encima del hombro como acostumbramos a hacer dentro de la sobriedad que a los vascos nos caracteriza, porque seguimos siendo así de sositos

¡Ánimo, fuerza y nos veremos en las calles!