Para los justicieros de balcón

Ferran Martín (@ferranmartin)

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Querido vecino con alma de vengador, este mensaje va para ti

Estos últimos días la conciencia colectiva ha vuelto a las ciudades, a los barrios y a los pueblos. Se ha impuesto sobre el individualismo que caracteriza a las nuevas generaciones para actuar frente a una amenaza global. Hay quienes dicen que tan solo es una muestra más del egoísmo humano, que la aceptación de la cuarentena viene motivada por aquellos a los que se tiene cerca. No es del todo falso, es duro empatizar con un rostro desconocido. Si siempre se ha  mirado por el bien propio, ¿por qué iba el resto a tener un mínimo de consideración con alguien desconocido?

Es aquí cuando despiertan los vengadores, vecinos con un instinto moral digno de un ser supremo. Su heroica naturaleza les impulsa a predicar un modelo de conducta ejemplar. Descontextualizando las situaciones particulares de cada una de las personas que osan salir a la calle, llaman al mundo a denunciar dichas injurias cometidas hacia la Nación, hacia el bien de España.

eL VECINO DEL 3ºB

¿Cómo hay gente capaz de pasear a su perro más de tres veces al día? Pero, ¿cómo se atreven a pasar por el supermercado más de dos días a la semana? Indignados, asoman sus cabezas para gritar sonoros “hijo de puta, vuelve a tu casa” o bajan a sus portales para pegar carteles informativos:El vecino del 3ºB del bloque 42 no aplaude a las 20h, pero sale a pasear 6 veces a su golden retriever. Tendremos que llamar a la policía”.

Estos justicieros de balcón justicieros innatos se acuestan felices, convencidos de que han hecho lo que cualquier buen ciudadano haría: denunciar una acción ilícita. Lo tuitean, lo postean y hacen caso omiso de los comentarios negativos que les llegan de los envidiosos, de los que no tienen su valor. Mientras se regocijan en sus buenas acciones, pasan por alto la realidad. Los sanitarios que atienden a los enfermos, los trabajadores de supermercado e incluso el rider de Deliveroo que llamó a su timbre con un McMenú hace dos días, todos ellos tienen derecho a volver a casa.

Han ignorado que hay personas con ciertas condiciones psicológicas que les impiden permanecer enclaustrados en sus casas. Se han olvidado de movilizar a su vecindario contra los ERTES a los que se acogen las empresas.

Justicieros de balcón, vengadores del vecindario y ciudadanos heroicos: cerrad vuestras ventanas, quitaros la capa y reflexionad en un rincón. Nadie os ha dado potestad para vulnerar los derechos individuales de las personas ni legitimidad para convertiros en policía de ventana.