Alina Duarte, periodista mexicana: «El Imperio no está de rodillas, pero sí en un momento histórico para arrodillarlo»

ALINA DUARTE

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Alina Duarte me atiende durante semanas, cada muchos días., pero siempre contesta. Estamos teniendo una conversación que salta el charco y eso conlleva tiempo, claro. Ella se mueve entre papeles e insomnio, entre protestas y teclas de ordenador y yo, aprendo, escucho y plasmo. Alina Duarte se llama realmente Alina Rosas Duarte, pero, siempre hay un pero: «Pongo el Duarte por delante en honor a mi abuelo quien me enseñó demasiado y quien desde hace muchos años ya no está conmigo». De un pueblito pequeño al sur de México, de Santa Cecilia Tepetapla (Xochimilco). «No me canso de decir que soy originaria (de un pueblo como tal)», dice.

Actualmente se encuentra cubriendo las protestas antirrascistas a las puertas de La Casa Blanca. Acompaña a las caravanas de cláxones, entrevista a racializados que protestan, fotografía las marchas y milita en cada una de las manifestaciones como periodista antiimperialista declarada. George Floyd ha hecho saltar la pandemia por los aires, ha colmado el vaso. Desde sus redes sociales denuncia al Imperio. En Instagram es @_alinaduarte, en Twitter es @alinaduarte_ y sigue la actualidad de las protestas por el Black Lives Matter.

Hola, Alina, ¿cómo llevaste el confinamiento?

Salvo que ahora las horas frente a la computadora se han incrementado sustituyendo mis horas en reuniones, conferencias, entrevistas y de por sí las que ya pasaba en redes sociales donde realizo mucho de mi trabajo, creo haberlo sobrellevando bien.

Te he presentado pero prefiero que lo hagas tú misma. ¿Quién es Alina Duarte? ¿En qué trabaja Alina ahora?

Alina Duarte percibe el periodismo como una tarea independiente. O lo pagan los consumidores, espectadores o lectores, o lo pagan las grandes multinacionales y los bancos. Por ello, ella se financia a través de quienes creen en su trabajo: su patreon y su paypal.

¿Cómo está afectando la pandemia al desarrollo del periodismo en general y de tu periodismo en concreto?

Todo se está reconfigurando, el periodismo no es la excepción. La pandemia ha profundizado las contradicciones del sistema y con ello ha puesto un debate sobre el rol de los medios de comunicación que, en lo personal, me parece fabuloso. Ahora que la clase empresarial, la burguesía, oligarquías nacionales insisten en matar a la clase trabajadora para no perder un solo centavo, el rol de ciertos medios es más claro. Hay quienes respaldan esas políticas de muerte y muestran que siempre fueron unos voceros del 1% de la población mundial y hay quienes creemos que es un momento importante que debemos aprovechar para desmantelar esas grandes narrativas que han justificado por decenas de años, específicamente con los grandes medios corporativos de comunicación desarrollados en el siglo XX, políticas de explotación y muerte.

Dices que afecta a los grandes consorcios mediáticos, pero dede la trinchera es todo aún peor. Viendo lo positivo, dime, ¿cómo lo vives?

En mi caso es lindo, y lo digo con el corazón, encontrar cada vez más gente interactuando conmigo en redes sociales, pidiendo incluso poner a debate ciertos temas que van desde Venezuela a Palestina, de Bolivia al Sahara. Hay un cansancio de las grandes narrativas que justifican a los grandes capitales, no de la información en sí misma.

¿Está el Imperio de rodillas? ¿Está pidiendo Donald Trump un descanso? La pandemia fue inesperada: ver fosas comunes pudo debilitarlo. Pero la explosión antirracista le ha asestado un gancho en la frente.

Yo hago una crítica desde donde vengo y desde quien soy, vengo de una familia de clase obrera, de un pueblo originario de la Ciudad de México, de educación universitaria pública. No nací antiimperialista ni feminista ni antifascista, me hice dada la violencia imperialista en nuestros pueblos, dada la violencia patriarcal a la que las mujeres somos sometidas día a día, dada la supremacía blanca y la opresión a las comunidades de color que este sistema nos demuestra todos los días.

Y lamentablemente el imperio no está de rodillas, pero si es un momento histórico para arrodillarlo, las contradicciones de clase se están exacerbando a tal punto que tienes a trabajadores de unas de las empresas más importantes en Estados Unidos parando, Amazon, Whole Foods, Instacart, etcétera, etcétera. El capitalismo no caerá por gracia divina, caerá cuando la clase trabajadora y los grupos históricamente oprimidos lo derrumben. Este es un gran momento para que ello ocurra.

¿En qué fase mental se encuentra EE.UU? ¿Siguen negando el virus?

Estados Unidos más que negados, están mostrando quienes habían sido pero que gracias a Hollywood y los grandes medios corporativos el mundo no lo sabía: un país cuya desigualdad estructural pone al borde de la muerte a los grupos más vulnerables. No es casualidad que, en ciudades como Nueva York, hoy epicentro de la pandemia, sean los hispanos y los afroestadounidenses los grupos más afectados. Es una desigualdad sobre la cual se ha construido Estados Unidos.

Estados Unidos no es el sueño americano, es una pesadilla cuya “grandeza” sólo es la perseveración del mito de quienes colonizaron, esclavizaron, asesinaron, violaron y despojaron a quienes les precedieron. Hoy, en pleno 2020, esas atrocidades siguen siendo cometidas, pero le llaman democracia.

¿Y en México?

En México creo que es una situación definitivamente compleja. Es un gobierno que, si bien se asume progresista, tiene a miembros de la oligarquía nacional dentro del mismo gabinete. Es evidente que hay una lucha de clases dentro de la administración de Andrés Manuel López Obrador que se puede agudizar con una pandemia de por medio, mientras los empresarios no hacen caso de cerrar sus fábricas aun cuando no son actividades esenciales y producen decenas de muertes. El gobierno no les confronta

Nos gustaría saber, Alina, cómo nos ven desde allá hoy en día. ¿Cómo ven a España en estos momentos? ¿Con qué ojos?

España visto en México es una relación amor-odio. Honestamente creo que la relación bilateral cuesta mucho trabajo entender cuando hay siglos de colonialismo de por medio y cuando un cierto sector en México, generalmente los denominados “whitexicans”, mexicanos blancos, hacen uso de ese discurso nacionalista y colonizador de la “madre patria” a dos siglos de independencia, entenderás si te digo que, dentro de la población mexicana, España cuesta, cuesta mucho.

Sin embargo, como en todo América Latina, España, y en general Estados Unidos y Europa, siempre fue utilizado como “ejemplo a seguir” de lo que fuese, discursos claro está, profundizado por organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial sobre qué si es desarrollo y qué no, negando los saberes y conocimientos de nuestros pueblos indígenas y legitimando no sólo la colonización, sino validando la neocolonización y despojo de nuestros pueblos en pleno siglo XXI.

No hablan de cómo nos saquearon y despojaron hace varios siglos, hablan de por qué nunca fuimos “desarrollados”, cuando todo ese capital que hoy poseen específicamente en Europa originalmente fue saqueado de este continente, y bueno, Estados Unidos qué es sino la maquinaria de despojo global del Siglo XXI que, con bombas y metrallas, con racismo y violencia, con golpes de Estado e intervenciones ha logrado consolidar su “riqueza”.

¿Morirá el capitalismo, o al menos el viejo capitalismo?

El capitalismo está muriendo, pero para darle la estocada final no basta con rezar, se necesita pelear y ganar la lucha de clases. Volver a la normalidad es dejar que el capitalismo nos de la estocada final a nosotros como humanidad.

¿Cómo combate México la desazón y el miedo? Aquí en España nos hemos reído mucho. Los memes han sido medicinales, más que nunca.

México también es conocido como Meméxico. Tenemos doctorados en memes, maestrías en humor, y, aun así, fuera de las redes sociales no todo es risa y diversión.

Si bien el gobierno y su estrategia comunicacional han permitido que la población se mantenga tranquila, que reciba información diaria de primera mano, no creo que sea así por mucho tiempo cuando más del cincuenta por ciento de la población depende de la economía informal y la pobreza extrema es parte de la vida de millones de mexicanos. El buen manejo de la comunicación gubernamental no da de comer por tantos meses a quienes viven al día. Es una bomba de tiempo. Tres conferencias de prensa al día, una a las 7:00 am del presidente López Obrador, otra a las 6:00 pm sobre la situación económica y otra a las 7:00 pm sobre la situación sanitaria, poco contendrán la ira de un pueblo con hambre, en la medida en que el gobierno vaya adelantándose a esta situación, se habrá de mantener tranquila realmente a la gente.

¿Qué está leyendo Alina ahora? ¿En qué ocupa su tiempo libre?

Uy, Alina y tiempo libre no son compatibles. Pero cuando necesito descansar mentalmente, tomo la bicicleta y salgo a dar la vuelta y tomar fotografías. Tomo mucho café y adoro el té de canela. Leo mucho a Alexandra Kollontai y Rosa Luxemburgo últimamente, colaboro con radios y medios comunitarios en América Latina y una vez a la semana tomo clases de ruso. Música todo el tiempo, para trabajar y para descansar.

¿Qué espera Alina Duarte del futuro?

Es lo que deseo todos los días: que un día, el horizonte y la utopía dejen de serlo porque para entonces será realidad, un mundo justo, solidario, lleno de esperanza y empatía, un mundo donde la clase trabajadora no sea explotada y las mujeres, los pueblos indígenas, la comunidad LGBTI, las personas racializadas vivamos con dignidad.