La Virgen del Rocío: Hong Kong en lucha, los chalecos amarillos y la libertad de prensa y expresión rusa

Miles de personas luchan por lo que creen que es la justicia y la libertad en Hong Kong, Rusia y Francia –que propio de un ilustrado radical ha quedado esta introducción– , en España decenas de personas se pelean por tocar y cargar a la Virgen del Rocío. Porque ante todo somos gente de convenciones y las defendemos con sangre y mucho llanto. En el denominado “salto de la reja” una multitud pisa a otra multitud para llegar a la Virgen. Y la Virgen grita: “Me cago en Dios, que os la están colando en los parlamentos y las asambleas, dejad de tocarme el vestido, que me lo arrugáis”.

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Si te ofende un ofendidito lámele el escroto a Arévalo, un ensayo de Lucía Lijtmaer

RESEÑA. Si te ofende un ofendidito y pides libertad de expresión, estás listo para tener carta blanca y ejercer la libertad de opresión, no de expresión. Si tu discurso encaja en el discurso imperante, si te desenvuelves con soltura y te regodeas en tu libertad de palabra; si tu característica más diferenciadora es ser ciertamente mainstream, lo siento, estás lamiéndole el escroto al Rey, a Jesucristo, a Billy el Niño, a Ortega Lara y a Un Tío Blanco Hetero.

Eurovisión: Mari Carmen, tu hijo está siendo cómplice de un genocidio

A mí Eurovisión me dejó de importar cuando Rodolfo Chikilicuatre no fue el ganador de la gala final de 2008. La cosa va así: es un certamen musical que se creó allá por 1956 para sembrar la concordia entre los países europeos. Bien, este año se celebra en el Estado de Israel, un Estado que fue condenado por la Asamblea General de la ONU por uso indiscriminado de la fuerza contra los palestinos. Ay, Miki. De aquí al estrellato.

“¿Sabes qué es tierno? XD la punta de mi miembro LOL”: ‘Candidato’, un sesudo y actual análisis político

Esto es una reseña para nada a la altura del despiece del hombre de ideas que protagoniza la nueva obra de Antonio J. Rodríguez, ‘Candidato’. La historia que narra el autor bien podría ser la de tu profesor de ética, la de un sujeto con ganas de trascender por lo que piensa en virtud de sus impertinentes reflexiones. Al final, Rodríguez consigue el retrato perfecto del político liberal a la francesa.