Periodistas patrióticos y patéticos: la persecución de los medios

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Me llama la atención que en este país solo sea pública la ubicación de la residencia de dos políticos: la del Presidente del Gobierno y la de Pablo Iglesias. Ciertos periodistas, que corretean como pollos, se dedican a difamar la imagen de todo aquel que esté en contra de los ideales establecidos, sin importarles mentir, inventar, manipular o acosar. Derribo y acoso.

Al parecer en España no puedes ser político y querer cambiar, o por lo menos así lo manifiestan, el rumbo del Estado. Si eliges el camino correcto, el que conduce a la Universidad Rey Juan Carlos, tendrás una jubilación de oro en Iberdrola o aparecerás en algún papel escondido bajo una inicial confusa. En cambio, si te perfilas en contra del régimen tendrás que enfrentarte contra un acoso y derribo continúo de tu imagen política y personal.

OBSESIONADOS con pablo

En los últimos meses no han sido pocas las informaciones que atacaban al líder de Podemos, Pablo Iglesias, y los militantes del partido morado (acompañados, en ocasiones, de las palabras «terroristas» o «proetarras»). Como medio protagonista: OkDiario. Liderado por Eduardo Inda, el periódico publica la dirección completa de la nueva residencia del líder de Podemos. Sin entrar en valoraciones sobre la eticidad de la compra del chalé, ¿de verdad alguien cree que se debe hacer pública la ubicación de la residencia de Iglesias?

No es la primera vez que ocurre. En noviembre de 2015, cuando Pablo Iglesias era diputado del Parlamento Europeo, la colaboradora de Podemos Dina Buousselham denunció el robo de su teléfono móvil, el cual apareció, años después, en la redacción de OkDiario y en los archivos del comisario Villarejo. La información, manipulada y sacada de contexto en casi su totalidad, fue utilizada para copar los titulares de la prensa nacional y distorsionar la imagen del partido morado.

En octubre de 2018 saltaba la noticia de que una cámara de seguridad del interior de la casa de Pablo Iglesias e Irene Montero instalada por la Guardia Civil había sido pirateada. El líder político lo denunció, pero la Guardia Civil no pudo (o no quiso) dar con los delincuentes. Fue la gota que colmó el vaso. Las imágenes eran retransmitidas en directo en un portal web de acceso libre con servidores en Singapur, y una de dos: o los asiáticos querían jugar a los Sims con Iglesias y su familia, o altos cargos españoles querían perseguir cada movimiento del líder de Podemos.

Personalizado

Es evidente que todos los políticos reciben un trato diferente en cada medio de comunicación. Algo estamos haciendo mal cuando en este país se persigue antes a los manteros que a políticos corruptos o periodistas que quieren detonar el orden social. No podemos permitir que personajes como Eduardo Inda vaya paseandose por todos los platós de televisión de España, mintiendo y manipulando constantemente.

Me da cierto miedo pensar que cada vez están más extendidas estas prácticas, pues son un gancho perfecto para generar miles de clics o subir en audiencias. Manipular a Pablo Iglesias sale barato y es efectivo. Hagámonos, entonces, la siguiente pregunta ¿a quién está beneficiando todo esto?