Los “tontos” somos nosotros, no la televisión

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Todos tenemos un televisor en casa, incluso más de uno. Los más nostálgicos la continúan llamando “la caja tonta”, pero cada día tengo más claro que los “tontos” somos nosotros. Me he permitido el lujo de alterar el refrán de “dime con quién andas, y te diré quien eres” a “dime que ves en la televisión, y te diré quien eres” porque la televisión es parte de nuestro día a día, y por ende nuestra conducta y opinión se ve alterada.

Al llegar al bar comienzas a discutir de política. Mientras expones tus argumentos vas recordando que eso lo has escuchado en la televisión, precisamente se lo has escuchado a García Ferreras o Susana Griso. Esa (des)información es secundada por las miles y miles de personas que todavía creen que todo lo que sale en la televisión es “verdad” por el hecho de salir en la pantalla, ¿Cómo lo sabes? “Lo ha dicho la tele”.

Además, cada vez más intensamente, tendemos a reforzar nuestras ideas consultando solamente informaciones afines. No nos preocupamos en diversificar nuestras fuentes de información, queremos tener la razón. Y no, no la tienes, tienes el cerebro comido por La Sexta Noche y Al Rojo Vivo. Me gustaría pensar que este fenómeno es solamente tangible en las cenas de Nochevieja, pero no es así. Mentes planas acompañadas de pantallas planas.

Los niños, aunque tengo serias dudas, son más susceptibles a manipulación que los adultos. La televisión, cada vez más YouTube y Candy Crush, es la escusa perfecta en ciento de hogares para entretener a los hijos, están en silencio y además hay alguien quien los acompaña. Así, desde la muy temprana edad los niños relacionan la televisión como “verdad” y “razón” de todo lo que les rodea.

Tenemos un problema, uno muy gordo. La sociedad se vuelve más controlable una vez que se organiza en conocimiento y manipulación. El excesivo volumen de información disminuye la capacidad del individuo de participar, de tener una opinión o de fantasear con su propia realidad. Esta sociedad está, y estará, controlada por empresas como Amazon, Google y Microsoft, las mismas que puede registrar, almacenar y combinar información sobre nosotros.

La televisión, como imagen de principal mass media, se ha transformado en grandes bases de datos. Los sistemas, basados en un régimen tecnológico, evolucionarán a una dictadura de información donde manipularán la opinión crítica de las personas a base de información personalizada. Así, llego a la conclusión de que la mass media, y no es que haya descubierto el fuego, son instrumentos de represión, centralización y regulación.