Glovo: Desprotección sobre ruedas

Glovo coronavirus

Un artículo de PABLO CUCALÓN

En toda crisis, independientemente de su ámbito, el sector más perjudicado siempre es la clase trabajadora. La crisis sanitaria, causada por el ya famoso Covid-19, no iba a ser una excepción. Resulta paradójico que quienes no tienen ningún tipo de responsabilidad sobre los factores culpables de las crisis, como la irresponsabilidad política o la especulación económica, sean los que tienen que asumir las consecuencias más negativas. Por desgracia, el absurdo del sistema capitalista no acaba ahí, somos nosotros, los ciudadanos de a pie, quienes tenemos que sacar al país de situaciones tan lamentables. Y es que, junto a los sanitarios, que han sufrido en sus propias pieles los recortes más salvajes del neoliberalismo, los servicios imprescindibles para superar esta crisis son aquellos que se relacionan con los trabajos más precarios. 

Empatía

Otro aspecto común en todas las crisis es la falta de empatía por parte de una clase acomodada, que vive ajena a los problemas que atañen al resto de habitantes. Un ejemplo muy claro de esta carencia empática lo refleja el hecho de pedir comida a domicilio durante la cuarentena. Que estemos en estado de alarma por la amenaza de un nuevo virus, que entre sus características más preocupantes se encuentra su alta tasa de contagio, parece ser un factor insignificante para todas aquellas personas que deciden encargar que le lleven la comida a su casa.

Respaldándose en el argumento de que de esta manera generan trabajo y permiten que cierta gente consiga llevar un salario a su casa, tranquilizan su conciencia. Entiendo que quieran excusarse desde esta posición casi mesiánica, en la que, gracias a sus actos, la economía va a conseguir resurgir, pero no son conscientes de que, si de verdad pretenden mejorar la situación económica de este sector, podrían invertir sus energías en exigir que cuenten con un respaldo de las instituciones y de la justicia laboral.

DERECHOS laborales

Con el fin de entender la situación a la que se enfrentan los riders durante el estado de alarma causado por la pandemia, hay que destacar que, dada su vulnerabilidad en el marco legislativo, no cuentan con ciertos derechos laborales. Este tipo de derechos, respaldados por la directiva europea encargada de promover la seguridad laboral y por la ley nacional de prevención de riesgos laborales, se traducen en la posibilidad de llevar a cabo acciones como interrumpir o abandonar el trabajo, en caso de que dicha actividad conlleve poner en riesgo la salud del trabajador.

La clave de por qué sufren una mayor vulnerabilidad respecto a otros sectores laborales reside en las condiciones jurídico-legales bajo las que trabajan. Empresas como Deliveroo, Uber Eats o Glovo nos han vendido un nuevo tipo de relación laboral basada en la independencia y en la autonomía de un trabajador que, a su vez, está ligado a una empresa. Esta contradicción que supone la idea de ser autónomo y estar vinculado directamente con una empresa ha conseguido introducirse en el sistema neoliberal en forma de un nuevo modelo de contrato conocido como TRADE (trabajador autónomo económicamente dependiente). Este oxímoron, por desgracia, se ha traducido en una nueva forma de explotación. 

Falsos autónomos

Mediante el uso de este tipo de contratos, las empresas no se ven obligadas a pagar las cotizaciones a la Seguridad Social de sus trabajadores, puesto que son ellos, los falsos autónomos, quienes deben cargar con ello. Esto supone que las empresas se ahorren millones de euros a costa de sus trabajadores, ya que este tipo de gastos no son los únicos de los que no se hacen responsables. Los repartidores también se ven obligados a asumir los gastos que conlleva el propio trabajo, como la compra y mantenimiento del medio de transporte necesario para realizar los pedidos. 

Una de las consecuencias que tiene la relación laboral de falsos autónomos, en momentos como los vividos por el coronavirus, es el desentendimiento total, por parte de las empresas, de la seguridad de los repartidores. Según afirma Riders x derechos en un comunicado, las empresas no están cumpliendo la Ley de Riesgos Laborales, ya que no facilitan ni gel desinfectante ni mascarillas. En algunos casos, son los gobiernos autonómicos, como el valenciano, los que han suplido esta falta de material preventivo repartiendo mascarillas y guantes entre los sindicatos que defienden a este colectivo. Además, la plataforma de repartidores denuncia la falta de información que llega por parte de las empresas para realizar las entregas con total seguridad.

“Tras el capricho de alguna persona que le dé pereza cocinar, se esconde un riesgo importante de contagio a cierto número de personas, incluido el cliente final”. Para entender esta afirmación de Riders x derechos hay que tener en cuenta que, al no garantizarse las medidas de seguridad necesarias, el peligro de que se propague el virus es mayor. Además, es necesario entender que el único punto de riesgo no es el momento de la entrega. Los restaurantes que siguen manteniendo su oferta son muy escasos, por ello la mayoría de los riders recogen los pedidos en los mismos restaurantes, lo que ocasiona que se produzcan múltiples aglomeraciones de repartidores. La queja de Riders x derechos reside en la falta de protocolos y medidas que garanticen la distancia de seguridad entre los trabajadores.

Descuentos por coronavirus

Las empresas como Glovo, Deliveroo o Uber eats, no solo se han despreocupado por la salud de los trabajadores, sino que han mantenido una guerra de promociones publicitarias con el fin de estimular la demanda de pedidos. La estrategia de marketing basada en aplicar ciertos descuentos al utilizar códigos que tienen una temática relacionada con la situación que afecta al país subraya la falta de ética que tienen este tipo de empresas.

Pero Glovo ha conseguido ir un poco más allá reduciendo la tarifa base de los pedidos a la mitad, es decir, que los repartidores cobran la mitad por cada pedido. Para más inri, nos hacen creer que esto lo suplen mediante la aplicación de promociones económicas, en forma de recompensas, por los trayectos largos y por el tiempo trabajado durante la crisis sanitaria. Pero no es así, en definitiva, se podría resumir de una manera muy simple: los riders van a tener que trabajar más para conseguir cobrar lo mismo de antes. 

Por todo esto, Riders x derechos hace un llamamiento a esa ciudadanía que sigue haciendo uso del servicio de entrega a domicilio con el que cuentan ciertos restaurantes. Es un llamamiento a la solidaridad, todos deberíamos entender que nadie ha de sentirse obligado a exponerse a la amenaza vírica sin ningún tipo de respaldo que le otorgue una seguridad sanitaria. Ahora más que nunca, tenemos tiempo para poder cocinar con tranquilidad cualquier receta que deseemos, por lo que sería muy irresponsable y mediocre colaborar, añadiendo más ingredientes, a la receta de explotación que trae consigo el reparto de comida de restauración.