España no es un país monárquico

Monarquía

Tras los recientes escándalos relacionados con la Casa Real estamos viendo cómo se plantea, cada vez más, el necesario debate acerca de la institución monárquica y la pervivencia del actual modelo de jefatura del Estado español. La situación nos recuerda a las palabras de Valle Inclán sobre Alfonso XIII (abuelo de Juan Carlos I) «Los españoles han echado al último Borbón, no por Rey sino por ladrón» y, aunque todos los españoles son conscientes de las malas prácticas de los Borbones, la cuestión es: ¿está España preparada para acabar con la monarquía?

¿Monarquía o república?

Quizá es aventurado afirmar que la sociedad española es una sociedad cercana al republicanismo, así como tampoco se puede sostener, y menos ahora, que tengamos un gran apego por la monarquía. Es evidente que ninguna de estas premisas (a favor de la República o de la Monarquía) tiene validez, ya que la sociedad española no es homogénea en este tema y podemos hablar perfectamente de las famosas ‘dos Españas’. Lo que sí podemos sostener, sin miedo a equivocarnos, es la siguiente premisa en negativo: la sociedad española no es una sociedad monárquica.

historia reciente de españa

España no es monárquica. Ni actualmente, ni en la historia reciente.

Podemos hablar de España como país desde 1812, con la llegada del breve y discontinuo proceso de construcción del Estado liberal. Puede que algunos esencialistas y nacionalistas afirmen que España existe desde hace 500 trillones de años, pero en realidad a lo que llamamos ‘España’ es a la nación política española y la construcción de estos Estados-nación modernos llegó junto al liberalismo. España nació en 1812.

La monarquía estuvo muy arraigada, desde los Reyes Católicos, a los territorios que dieron lugar a al Estado español. Pero, desde el ‘nacimiento’ de España como país, la monarquía ha estado en entredicho muchas veces. Desde 1812 hasta la actualidad han transcurrido 208 años, 163 con rey y 45 sin rey. En estos años ha habido 5 cambios en el modelo de jefatura del Estado, se han sucedido 2 repúblicas, 3 dictaduras militares, múltiples golpes de Estado y pronunciamientos de varios sectores del Ejército, un intento de revolución socialista, otro de revolución anarquista y dos insurrecciones cenetistas. El rey ha sido expulsado de España en 2 ocasiones por movimientos total o parcialmente republicanos: la Revolución Gloriosa frente a Isabel II y la derrota electoral (con exilio) de Alfonso XIII. Tras conocer todo esto no podemos afirmar que la monarquía sea algo estable y aceptado por la sociedad española.

Existió incluso un momento histórico (el único) en el que España se posicionó sobre su modelo de Estado: las elecciones municipales de 1931, en las que votó República. Aquellas elecciones que los monárquicos amañaron en los pueblos, pero cuyo resultado en las ciudades fue tan claro que obligó al rey a irse del país. “Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo” señalaba el monarca, reconociendo que España era mayormente republicana.

Restauración borbónica

Tras el, repetimos, único pronunciamiento democrático sobre el modelo de jefatura del Estado que ha habido en España, se produjo el siguiente cambio en forma de golpe de Estado fascista (1936). El Gobierno y el pueblo español resistieron y consiguieron que el golpe de Estado fuese fallido, pero éste dio lugar a la Guerra Civil española. Finalmente se impuso la invasión fascista y se colocó a un jefe de Estado militar: Francisco Franco. Después, pasaron 36 años hasta que murió. Las diferentes corrientes franquistas, con la connivencia de la oposición más sumisa, decidieron cumplir la voluntad de Franco y que su heredero fuera Juan Carlos de Borbón.

El heredero de Franco nombró al Director general de Radiodifusión y Televisión franquista, Adolfo Suárez, presidente de un Gobierno, todavía no democrático, encargado de traer la democracia liberal a España. Como señala el famoso dicho ‘quien hace la ley hace la trampa’ y, por supuesto, en esta teórica intención democrática no se contemplaba preguntar a los españoles sobre lo que querían o poner en duda la figura de Juan Carlos.

Adolfo suárez

En 1995 Adolfo Suárez concedió una entrevista a Victoria Prego. En 2016 se publicó un vídeo inédito de aquella entrevista en el que Suárez reconoce que habían hecho encuestas internas y perdía la monarquía, por lo que se metió a Juan Carlos en el pack de la Ley para la Reforma Política y en la Constitución española de 1978 para poder decir que España había decidido la actual monarquía parlamentaria. Las palabras literales del expresidente fueron: “Entonces yo metí la palabra rey y la palabra monarquía en la Ley… y dije que había sido sometido a referéndum”. Había nacido el juancarlismo.

juancarlismo vs felipismo

El juancarlismo era una herramienta que se enmarcaba en la ideología dominante para justificar la existencia de la monarquía y su labor como pegamento del Régimen del 78. Esto era visto con buenos ojos por la mayoría en aquel momento por temor a la inestabilidad. El felipismo, sin embargo, carece de sentido. Nadie puede afirmar “no soy monárquico, soy felipista”, ya que este argumento asumía que la monarquía era algo ilógico, pero la de Juan Carlos era coyunturalmente defendible. Aquella coyuntura ya no existe. Ahora todo el mundo tiene claro que si cae la monarquía no cae la democracia liberal (si es que fue así en algún momento). Felipe VI no es Juan Carlos I. Y, como ya hemos visto, en España la monarquía no tiene arraigo o sentido propio. España no es Reino Unido.

La situación actual de la institución monárquica es muy complicada. Se apartó a Urdangarín, a la Infanta Cristina, ahora a Juan Carlos…y solo queda Felipe. Queda un rey sin relato, sin nada que le convierta en héroe ni que justifique su existencia. Por si fuera poco, este rey solitario del siglo XXI no está rodeado de otras figuras reales, pero sí que está rodeado de escándalos y corruptelas en las que, por mucho que lo niegue Carmen Calvo, está involucrado. Felipe VI era beneficiario de una cuenta en Suiza que llegó a tener 100 millones de dólares. Es decir, si Juan Carlos llega a morir en aquellos años, Felipe habría recibido un dinero con procedencia claramente ilícita.

escándalos reales

Esto último no es una soflama de antimonárquicos que nos saltamos la presunción de inocencia. Ni siquiera hace falta hacer el cálculo para darse cuenta de que con la asignación real que tenía el rey emérito no se acumulan 100 millones de dólares a no ser que Juan Carlos tuviera varios cientos de años…

Corinna Larsen, la amante (sí, amante) de Juan Carlos I, informó a Felipe VI en 2019 de lo que estaba haciendo su padre. Es decir, Felipe era consciente de todo esto. Era plenamente consciente desde antes, ya que, de no ser ciego, suponemos que vería las maletas de dinero que traía su padre desde los Países Árabes o la máquina de contar billetes que tenía en Zarzuela. Esto no nos lo inventamos, se lo contaba la propia Corinna al comisario Villarejo y se encuentra grabado en los audios recientemente publicados por varios medios de comunicación.

últimas encuestas

La última encuesta de Invymark relativa a la jefatura del Estado muestra que en España hay más sentimiento republicano que monárquico:

El último ElectoPanel de Electomanía arroja resultados similares a los de Invymark aunque, en este caso, pregunta sin rodeos sobre el voto en un referéndum relativo al modelo de jefatura del Estado:

Fuente: Electomanía.es

Nos gustaría citar también los resultados de la mayor encuestadora de nuestro país y que, además, pagamos todos con dinero público, pero el CIS no pregunta sobre el tema. Debe ser que no es un asunto relevante o de actualidad… Aun así, podemos acudir a otro dato interesante de la encuesta de Electomanía: la evolución histórica.

Fuente: Electomanía.es

EN CONCLUSIÓN

Repasemos. La única vez que España ha elegido (1931) eligió República. La vez que se le impidió elegir (1978) los monárquicos tenían encuestas en las que ganaba la República (tras la “limpieza de rojos” y las décadas de educación franquista, no lo olvidemos). Por último, las actuales encuestas nos muestran la misma respuesta: República. Al fijarnos en la evolución vemos que el apoyo a la República está más alto que nunca y el de la monarquía está en mínimos. Sumado a los recientes escándalos, podría ser el golpe final al (casi) empate histórico.

El futuro de la monarquía dependerá de los movimientos desde arriba y desde abajo. También del relato que se intente construir desde el Régimen del 78 en el que, por supuesto, es parte activa el PSOE y lo ha demostrado estos días. La línea a seguir está clara: el rey solitario y preparao’ que no es hijo de su padre ni hermano de su hermana ni cuñado de su cuñado. No se les antoja fácil.