Maduro divide y vence: nuevo escenario político en Venezuela

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El próximo 6 de diciembre hay elecciones en Venezuela y en ellas se elegirá a la nueva Asamblea Nacional. La oposición lleva tiempo exigiendo elecciones cuando había legislaturas en marcha. Una vez llegada la fecha de uno de los ansiados comicios, han decidido no participar. Tampoco lo hicieron en las últimas presidenciales, alegando lo mismo que ahora: que Maduro las amañaría. La diferencia en esta ocasión es que parte de la oposición y uno de sus líderes, Henrique Capriles, sí que se van a presentar. Esto ha sucedido tras el último movimiento del presidente Maduro que parece que, por ahora, divide y vence.

Nicolás Maduro (Partido Socialista Unido de Venezuela), a pesar de estar sufriendo durante sus gobiernos un bloqueo económico muy duro por parte de Occidente y de ser incapaz de sacar partido a los recursos petroleros del país, ha conseguido continuar siendo presidente ganando elecciones y aguantar los intentos de injerencias extranjeras. Dos de las cartas más importantes que se lo han permitido, curiosamente, no tienen que ver con él de forma directa: la fragmentación y falta de liderazgo en la oposición.

Chávez y el liderazgo en la oposición

La falta de liderazgo entre los opositores venezolanos es algo que llevan arrastrando desde que el presidente Hugo Chávez (Movimiento V República-PSUV) llegó al poder en las elecciones de 1998. Chávez ganó 4 elecciones presidenciales, con un gran apoyo de la sociedad venezolana a su programa antiimperialista y de reformas sociales. Se le identificaba con el pueblo venezolano, con un proyecto transformador: la Revolución Bolivariana. No era simplemente el candidato de un partido. Tan solo vio flojear este apoyo en sus últimos comicios, siendo los cuartos a los que se presentaba. En los segundos subió respecto a los primeros y en los terceros subió respecto a los segundos. Llegó a alcanzar el 63% de los votos, frente al 37% de Manuel Rosales. Ningún candidato de la oposición tenía nada que hacer.

Actualmente tenemos claro quién es el líder opositor: Juan Guaidó. Pero este consenso de la oposición venezolana no es debido a las facultades del autoproclamado presidente ni a su madera de líder ganador, obedece a algo coyuntural: es el candidato que EEUU eligió para echar a Maduro. ¿Qué ocurre? Que no lo han conseguido. Llegan entonces los problemas internos.

DIVISIÓN Y GRUPOS EN LA OPOSICIÓN

La fragmentación de la oposición es algo innato a ella, pero en los últimos días se ha agudizado debido a un movimiento muy inteligente de Maduro. Veamos primero la actual composición de la cúpula opositora venezolana para poder ver después los últimos acontecimientos con más claridad: Los principales líderes de la oposición son el denominado comúnmente como ‘G4’: Juan Guaidó (líder), Henrique Capriles (excandidato a presidente), Leopoldo López y María Corina Machado.

Guaidó, bajo cuyo liderazgo ha habido dos intentonas de tomar el poder por la vía militar, y López, que está en la cárcel por llamar a utilizar “mecanismos no pacíficos” contra el Gobierno (en una manifestación que acabó con 43 muertos), forman el sector duro. Otro sector es el de María Corina, cercana a EEUU, que últimamente está dando la espalda a Guaidó. Este sería el sector ‘muy duro’, ya que apoya abiertamente una invasión de Venezuela para echar a Maduro.

Por último, tenemos al sector de Henrique Capriles, que ha decidido romper con el resto y presentarse a las elecciones -«Hemos decidido dar un paso al frente cuando, al parecer, nadie más está dispuesto a asumir el riesgo», «Siempre será mejor jugar a la democracia»-. La decisión de este sector hará que el boicot electoral no tenga el mismo impacto ni se demostrará unidad frente a Maduro.

DIFERENCIAS CAPRILES-GUAIDÓ

Capriles ya fue el candidato opositor en 2 elecciones presidenciales (2012 y 2013), ambas las perdió, una contra Chávez y otra contra Maduro. Si hablamos de la segunda derrota de Capriles sentimos un ‘déjà vu electoral’ ya que, los resultados tampoco fueron reconocidos por la oposición y Capriles los impugnó. La impugnación fue resuelta meses después por el Consejo Nacional Electoral y por el Tribunal Superior de Justicia: las elecciones habían sido limpias. A diferencia de Capriles, Guaidó nunca se ha presentado a las elecciones presidenciales. Ni siquiera tiene pensado hacerlo, perder y luego acusar de amaño. Si el objetivo de los dos es el mismo (“recuperar la democracia en Venezuela”)… ¿qué les lleva a actuar diferente? ¿Cuál es el plan de Guaidó si no es el de las elecciones?

El sector opositor liderado por Juan Guaidó no se va a presentar, como ya hemos dicho, a los comicios a la Asamblea Nacional. No se presenta porque, como también hemos dicho, considera que Maduro las va a manipular. Esto sorprende, especialmente si tenemos en cuenta que en la última convocatoria (2015), ganó la oposición. O Maduro manipuló muy mal esas elecciones o Guaidó considera, por algún motivo, que aquellas no estaban amañadas, pero estas sí lo estarán. También cabe la posibilidad de que Guaidó piense que no tiene más apoyo que Maduro y prefiera llegar al poder por otras vías…

MANIPULACIÓN INFORMATIVA INTERNACIONAL

Esta última hipótesis sobre las intenciones poco democráticas de Guaidó no la encontraremos entre las “informaciones” de la mayoría de periodistas occidentales a sueldo de grandes empresas. Esto se debe, y ahora no hipotetizamos, a que gran parte de ellos también prefieren un golpe de Estado en Venezuela en lugar de la vía electoral.

Pongamos un ejemplo cercano: el periódico español El País apoyó abiertamente el golpe de Estado fallido que hubo en Venezuela en 2002 con su editorial del 13 de abril (dos días después de los hechos).Tan solo dos años antes, Hugo Chávez había conseguido el 59,76% de los votos frente a su rival.

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El golpe, en el que se llegó a secuestrar al presidente, no triunfó. El pueblo venezolano se echó a la calle para defender a Chávez y, finalmente, los golpistas acabaron liberándolo. El periódico Clarín informaba de que “Chávez llegó al Palacio de Miraflores en un helicóptero, mientras sus ministros lo esperaban allí, junto a unos 200.000 manifestantes”.

Este ejemplo lo recordamos, a modo de paréntesis, para que tengamos claro de qué calidad es la información que habitualmente nos llega sobre Venezuela y con qué intención lo hace. En esta previa electoral no es diferente: todos los grandes medios de comunicación españoles están defendiendo de forma más o menos descarada la posición del que hemos denominado sector duro de la oposición.

Al fin y al cabo, la política no va de elecciones o de partidos, todo eso es un cuento ‘superestructural’, hablando en términos marxistas. La política va de poder. De quién lo tiene y de para qué lo utiliza. Las grandes empresas de comunicación occidentales, que poseen mucho de ese poder, tienen claro que lo que quieren es a alguien en el Gobierno venezolano que defienda a las grandes empresas (a ellas), como sea, no a alguien que defienda de una u otra manera a los trabajadores.

LA JUGADA DEL ‘PRESIDENTE OBRERO’

La acusación de que Maduro va a manipular estas elecciones es, como estamos viendo, menos sólida que el liderazgo de Juan Guaidó. De hecho, se ha invitado a la ONU y a la UE a participar como observadores para que comprueben (si quieren) que son limpias y se desarrollan con normalidad. Esto forma parte de la jugada de Maduro. Hemos hablado mucho de la oposición y su papel, vayamos, para terminar, a este movimiento de Maduro que ha generado la actual división interna en la oposición.

El 31 de agosto Nicolás Maduro concedió el indulto a 110 opositores, situándose en una posición de consenso y descolocando a los críticos. Estos indultos han ido acompañados de un diálogo directo con sectores de la oposición, como el de Capriles, a los que ha convencido de presentarse a las elecciones, siguiendo el famoso ‘divide y vencerás’. El propio acto del indulto es un ejercicio de poder político, dejando a la luz que la ‘presidencia interina’ de Guaidó no existe. Además, entre los indultados no se ha incluido ni a los comisarios policiales golpistas en 2002, ni a militares, ni a los líderes del sector duro de la oposición; evitando cualquier tipo de intento insurreccional.

Parece que el caricaturizado presidente de Venezuela no es tan ‘paleto’ como nos le pintan en las televisiones occidentales, en las que a menudo se le muestra -sin motivo aparente- bailando o haciendo comentarios triviales fuera de contexto. Resulta que el ex conductor de autobuses, el ‘presidente obrero’ -como le denominan sus defensores-, puede dejar en jaque a toda una potencia hegemónica mundial, como es Estados Unidos, y truncar sus intentos de meter mano en Venezuela.

OBSERVACIÓN INTERNACIONAL

Además de lo ya mencionado tenemos, por último, ese ofrecimiento de Maduro a la ONU y a la UE de ir a Venezuela como observadores, colocando así la pelota en su tejado. Hace 3 días la UE se ha manifestado a este respecto señalando que el plazo de tiempo es «demasiado corto». El plazo de tiempo de… 3 meses. Es demasiado corto para… enviar a un grupo de personas a observar.

¿Rechazarán la Unión Europea y la ONU acudir a revisar esta cita electoral? ¿Con qué excusa? ¿Rechazará el, democrático, Juan Guaidó concurrir en unas elecciones en las que se ha invitado a supervisión internacional? ¿Con qué excusa? ¿Pondrán seguir hablando de «dictadura» siendo ellos los que rechazan elecciones?

A falta de 3 meses para el desenlace, podemos afirmar lo siguiente: el partido de la estrategia política en Venezuela empieza con un Maduro 1 – Oposición 0. Maduro divide y vence.