Cacerola de plata

cacerola de plata

Este sábado se celebró la manifestación automovilística convocada por VOX y quizá, hoy lunes, con dos días de margen para digerir esta Marcha sobre Roma mal, es buen momento para analizar y poner el termómetro en las movilizaciones ultraderechistas que han tenido lugar estos últimos días en España.


Las primeras concentraciones tuvieron su origen en el Barrio de Salamanca, en Madrid. En concreto en la Calle Núñez de Balboa. Sería interesante analizar los argumentos y las críticas de esta protesta para diseccionar sus elementos o para comprender las peticiones esgrimidas. Sería interesante analizar esos argumentos en caso de que los hubiese, claro.

Es evidente, para comenzar, que se trata de una protesta antigubernamental, el Gobierno no les gusta. Si seguimos el hilo discursivo que han tenido estos días los manifestantes nos perderemos y no conseguiremos descubrir en qué se concreta esta crítica al Gobierno más allá de que está muriendo mucha gente y estamos encerrados. No les negaremos que a observadores no les gana nadie.

Este hilo discursivo ha sido tan absurdo que no profundizaremos en él ya que todos lo conocemos: “el 8M no se tendría que haber hecho, pero el acto de VOX de ese fin de semana en Vistalegre sí”; “el Gobierno activó el confinamiento tarde, pero ahora nos auto-desconfinamos para quejarnos por ello” o “el Gobierno activó el confinamiento tarde, pero ahora que hay confinamiento esto es parte de una ‘dictadura socialcomunista’”. Lo más curioso es la referencia, en eslóganes y carteles, a 1984 y al Gran Hermano de Orwell que, como todo el mundo sabe, habría sido un acérrimo simpatizante de VOX.

Para comprender estas protestas de los ya conocidos como ‘Cayetanos’ (y de algún neonazi útil, como los miembros de Hogar Social, que se les han sumado) entraremos a analizar a sus participantes, ya que sus reivindicaciones hemos visto que son complicadas de analizar.

7.000 euros al mes

La mayoría de secciones censales por las que pasa la Calle Núñez de Balboa se encuentran entre los 141 vecindarios de España que superan los 89.015 euros de renta media anual (más de 7.000 euros al mes). Es decir, es uno de los barrios más ricos de nuestro país, saliéndose incluso de los datos registrados por el Instituto Nacional de Estadística, que solo mide hasta esa cifra.

Según este organismo, las secciones en las que empezaron esas concentraciones están en su mayoría entre el 1% más rico de España y el 3% más rico de la Comunidad de Madrid. Hay zonas de la calle en las que incluso es mayor el porcentaje de renta por capital y actividades económicas que por el resto de fuentes de ingresos (salarios, pensiones, prestaciones por desempleo, etc.). Es decir, no son una muestra representativa ni de España ni de la Comunidad de Madrid, sí de la burguesía de ambos lugares.

interés de clase

No nos engañemos, tanto ellos como nosotros sabemos el porqué de sus protestas. Es tan claro el interés de clase que es insultante. Hemos visto que, palo de golf en mano, a modo de versión cutre del Cojo Manteca, pedían la dimisión del Gobierno del PSOE y Unidas Podemos. Piden que caiga el Gobierno porque ellos no lo votaron, ya que en sus calles la victoria de la derecha es abrumadora siempre.

También les hemos visto pedir libertad (desde el asiento de un coche de alta gama y con chófer) y utilizar esta palabra a falta de un mensaje concreto. Los conceptos “libertad”, “democracia”, “sentido común”, no son más que significantes vacíos a los que se les otorga significado. Son de un carácter tan general que no significan nada per sé.

pero para qué clase

Decía Lenin que cuando se habla de democracia nos debemos preguntar ¿democracia para qué clase? y que cuando este tipo de gente habla de “libertad” no se refieren a otra cosa que a la libertad de la que gozaban antes, en la antigua normalidad, la libertad de vivir por encima y a costa del resto. El virus y el confinamiento les ha igualado en algunos pequeños aspectos y la igualdad les produce una profunda rabia.

Podemos afirmar que su impugnación a la acción de este Gobierno, con muchas críticas posibles para hacerle, no consiste en una crítica constructiva. Su impugnación al Gobierno tiene un carácter golpista y antidemocrático. Un carácter golpista que está en el ADN del barrio que vio nacer estas protestas.

miedo al demonio morado

Quieren deshacerse de este Gobierno no porque el PSOE quiera imponer el ‘socialcomunismo’, término que no sabemos muy bien qué significa, o porque Pablo Iglesias vaya a expropiarles la casa de la playa. Su ansia golpista tampoco está movida por una situación de necesidad, evidentemente. El motivo de todo esto, además de la pequeña igualación pandémica que hemos mencionado antes, es la presencia de Unidas Podemos en el Gobierno.La posibilidad de que un gobierno pseudo-socialdemócrata les aplique algún pequeño impuesto y no les baile el agua les aterra. La posibilidad de que se apruebe un Ingreso Mínimo Vital, al que indecentemente llaman “paguita”, para la gente que esté en situación de necesidad les resulta de una injusticia terrible. Está claro que desprecian a España y a los españoles, solo defienden su capital.

Guerracivilismo

Tanto que les gusta el pasado, la épica guerracivilista, las banderas preconstitucionales y la primera mitad del siglo XX, recordemos las palabras de uno de los poetas españolesmás importantes de nuestra historia, el republicano Antonio Machado, que decía aquello de “En España lo mejor es el pueblo. Siempre ha sido lo mismo. En los trances duros, los señoritos invocan la patria y la venden; el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva.” Ellos no son España.

Tampoco son Madrid. Gonzalo Berger, uno de los comisarios de la exposición sobre la defensa de Madrid que el Ayuntamiento de Manuela Carmena puso en la Plaza Mayor, señalaba que «Es el pueblo de Madrid, sus barrios, sus hombres, sus mujeres, sus viejos, sus jóvenes… los que dan la cara por la República y por la defensa de la libertad.» Madrid se mantuvo fiel a la República, haciendo que fracasase el golpe de Estado de 1936 y defendiéndose hasta 1939, aguantando el sitio más largo de la Guerra. Madrid lleva en su ADN el antifascismo y es de todo menos “facha”, sería una injusticia generalizar porque gran parte de la burguesía española se afinque en la capital.

cacerola y rojigualda

Si Pablo Casado nos escuchara a alguno diría que hacemos muchas referencias a “la guerra de los abuelos”. Precisamente por eso las hacemos, porque les molesta que invoquemos otra España que es posible y que, de hecho, comenzó a ser posible durante 8 breves años.

En los barrios obreros se escucha la performance ultraderechista de la cacerola con mucha menor intensidad que en los barrios ricos. En zonas populares hemos podido ver “concentraciones” de 4 o 5 personas con estilo supermanesco, rojigualda al cuello.

De hecho, en muchos de ellos, los vecinos y vecinas les han recordado que la clase trabajadora es de todo menos fascista y que la Sanidad Pública es lo verdaderamente importante ahora, que de trapos ni se come ni se cura.

¿Fracaso de VOX?

Los fieles de VOX se están radicalizando, pero si vamos a las últimas encuestas vemos que su apoyo, lejos de aumentar, está cayendo y su electorado está volviendo al PP. Las variaciones en la derecha van acompañadas de un desgaste mínimo de los dos partidos del Gobierno. Esto nos deja clara una cosa: los dos grandes bloques que existen en este país en términos electorales (progresista-reaccionario) prácticamente no se mueven ni en escaños ni en votos.

La Delegación de Gobierno de Madrid constató la presencia de 6.000 coches en la manifestación de este sábado, la mitad de las personas que acudieron a ver al grupo La Raíz en su concierto de Vistalegre en esta misma ciudad, por hacer una comparación aleatoria. Podemos afirmar que la convocatoria, además de dejar imágenes bochornosas, ha sido un fracaso.

Esto es solo el comienzo de una crisis que se antoja larga y probablemente con acontecimientos muy complicados. Pero, en lo que a números se refiere, las cacerolas siguen siendo las de siempre. Siguen siendo de plata.