Comín, exconseller en el exilio: «El Estado español no tiene límites éticos, políticos, jurídicos, ni estéticos a la hora de emplear la represión»

Toni Comín

Una entrevista de Ander Balanzategi y Egoitz Carpenter

lamordaza.com está financiada por tres estudiantes de Periodismo de la UPV/EHU y los gastos nos dejan tiritando. Caen nuestras notas académicas. Nuestras familias nos echan de menos. Son muchas horas tecleando. ¿Nos invitáis a un café con una donación? Aquí te dejamos nuestro Ko-fi. ¡Gracias!

*Contiene vídeo-respuestas, por lo que le invitamos a leer y escuchar la entrevista desde un ordenador, de lo contrario, tenga paciencia.

Toni Comín (Barcelona, 1971), exconseller de Salut y mano derecha del expresident Carles Puigdemont en el exilio nos atiende desde la lejanía de Bélgica. Espera volver a su hogar algún día. Ahora Toni Comín es eurodiputado y ha pasado todo el confinamiento con la tranquilidad de quien vuelve a la normalidad de su familia: con su compañero y su hija. «Para ella es recuperar la normalidad perdida», dice. Normalidad perdida tras ese Octubre de urnas y represión.

Toni Comín es un de los que decidieron salir de territorio español con la llegada de la represión. Ahora lucha por su causa desde el Parlamento europeo.

En primer lugar, ¿cómo se encuentra y qué tal ha pasado el confinamiento?

Me pilló con mi madre en Bélgica y eso me dejó más tranquilo, porque es población de riesgo. Por otro lado, cuatro meses con mi hija, algo que desde que me vine al exilio me ha hecho volver a una especie de convivencia normal, también con mi compañero, que va y viene a Catalunya. Para ella, mi hija, el confinamiento ha sido recuperar la normalidad perdida.

Dicho esto, yo he estado todo el confinamiento trabajando para ayudar desde aquí a ayudar a combatir la situación.

¿Cómo?

Bueno, a través de dos vías. Hemos estado hiperactivos en el Parlamento europeo, a través de iniciativas y propuestas para hacer frente a la crisis. Por otro lado, a través del Consell per la República. Yo desde aquí, y desde los consejos locales, in situ, se ha llevado a cabo, digamos, una iniciativa republicana para apoyar las redes de solidaridad mutua. Como veis, no sólo en lo personal, sino también desde las instituciones. 

Usted, Toni Comín, fue Consejero de Salud de la Generalitat de Cataluña. ¿Qué le parecen las medidas que ha tomado el Gobierno contra la pandemia?

Desde el principio los medios me buscaron y yo hable, de forma responsable, muy claro. La gestión del Gobierno central de la emergencia sanitaria en los dos primeros meses fue un triple despropósito. Es difícil sumar tantos errores de concepto. 

El primer error y más grave: confinar tarde y de forma insuficiente. Debió hacerse mucho antes. Después iban sacando pecho de confinamiento más duro. La clave es el tiempo. La velocidad de reacción lo es todo. Muchos expertos pidieron el confinamiento e imagino que pesó demasiado el poder de los sectores económicos.

Los otros dos errores son lamentables, aunque tengan consecuencias menos trágicas. Por un lado, la militarización del discurso, que no lo ha hecho otro Estado en toda Europa. Poner a los militares en el centro de la comunicación, liderando la gestión de la crisis. 

El tercer error relevante: la centralización. Luego negaron, pero se han centralizado competencias autonómicas del ámbito sanitario. Se confirma que países que descentralizaron, como Alemania, les ha ido mejor. En Francia se está dando un debate sobre la centralización como responsable de la mala gestión y malos resultados. 

Me sabe mal porque tengo muchos amigos y mucho cariño en el espacio político de Podemos, si hubiera dependido de ellos, hubiera sido distinto. No pasa con buena nota el Gobierno español.

¿Usted, Toni Comín, ya sea a nivel personal o profesional, ha trabajado o aconsejado a la cosellera de Salud, Alba Vergés?

Una buena parte del equipo del departamento de Salud era mi equipo. Yo me tuve que ir de la manera que me tuve que ir. Muchos, siguieron. Con el 155 y después, con la nueva consellera. En parte, es mi gente. He mantenido la relación con muchos de ellos, y evidentemente con la llegada de la crisis, también. He ayudado a los altos cargos que dirigí en la medida en la que he podido y me han pedido.

¿Y a Quim Torra?

También a Quim Torra, con quien tengo una relación muy buena, personal y política. En algún momento ha querido conocer mi opinión. He estado contribuyendo como exconseller de Salut de manera discreta, sin publicidad.

En general, ¿se mantiene la cohesión y comunicación entre el Govern y ustedes en el exilio?

[video-respuesta, puede hacer clic aquí]

Sabemos cuál es el proyecto político por el que Toni Comín se encuentra exiliado, pero, ¿ha cambiado el plan o la hoja de ruta para la independencia? Por ejemplo, un niño o una niña que nazca hoy verá algún día una Catalunya independiente?

Estoy seguro. Sí. El Octubre de 2017 lo tenemos que vivir como si fuera una parte de la historia. La historia es una maestra: debemos aprender de Octubre de 2017.

lamordaza.com está financiada por tres estudiantes de Periodismo de la UPV/EHU y los gastos nos dejan tiritando. Caen nuestras notas académicas. Nuestras familias nos echan de menos. Son muchas horas tecleando. ¿Nos invitáis a un café con una donación? Aquí te dejamos nuestro Ko-fi. ¡Gracias!

¿Qué lecciones habéis tomado?

El Estado español no tiene límites, éticos, políticos, jurídicos, ni estéticos a la hora de emplear la represión. Está dispuesto a llegar a donde sea porque la unidad de España es como una religión después de nacionalismo re-cultivado durante 40 años de franquismo. Hemos roto con eso (el nacionalismo español), y ahora el Estado español es como la Inquisición, sin límite para perseguir. Salvar la unidad de España por encima de la imagen internacional, llega a donde sea.

¿Y la Comunidad Internacional?

No nos van a sacar las castañas del fuego. El día que ganemos nos reconocerán, en todo caso. No va a ser la Comunidad Internacional quien nos de la independencia. Todas estas lecciones son indispensables para redefinir la estrategia. 

Redefinir la estrategia…

Sí, el choque institucional era nuestra carta, nuestra estrategia. Si salía bien habría una negociación entre Estado español e instituciones catalanas. Si salía mal, tenía la ventaja de que la represión se focalizaba en los responsables políticos. Teníamos cierta obsesión con proteger a la gente. Quien iba a la cárcel o al exilio era el Gobierno, lo teníamos claro los meses previos. No hay independencia sin un sacrificio alto por parte de la mayoría independentista. Es una batalla pacífica de desobediencia civil. El precio para culminar el procés es alto, pero si lo queremos pagar, ganamos la República.

¿Volveremos a ver, este octubre, con el aniversario tanto del referéndum como de la sentencia a los políticos del procés, Urquinaona o vía Laietana en pie?

[Puede hacer clic aquí]

¿Se llamará a hacerlo? La movilización pacífica. ¿Lo hará Toni Comín?

Está claro que el coronavirus modifica cualquier movilización ciudadana. Es un factor que condiciona cualquier estrategia política.

Debido a la crisis del coronavirus, las audiencias de los suplicatorios se atrasan como mínimo hasta otoño, ¿un alivio?

Todo lo que sea más meses de preparación para el debate… Hay mucho trabajo para expresar y hacer pedagogía. Hay que pensar que un 60% de los eurodiputados son nuevos. Es importante hacer llegar allí lo que ha pasado con Catalunya en estos 40 años con el Estado español y en estos dos últimos años. Nosotros solo somos la expresión, el síntoma de un problema estructural.

En definitiva, más tiempo para abrir los ojos a las sociedades europeas, para decir que España no es una democracia normal. Yo les explico lo más sencillo. Y lo más chocante para ellos (los eurodiputados) es que España es el único régimen totalitario de derechas de Europa que jamás ha sido derrotado. Esto no ha dejado hacer una democracia normal, como en Italia o Alemania.

Hace un par de semanas el  Tribunal Supremo avaló el acuerdo de la Junta Electoral Central que dejó vacantes su escaño y el de Puigdemont en el Parlamento europeo por no acatar la Constitución. Sin embargo,  no tiene efectos prácticos porque la Eurocámara reconoció a ambos como diputados después de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sentenció que gozan de inmunidad desde el día de su proclamación como candidatos electos. ¿Cómo se entiende esto?

[Puede hacer clic aquí]

Usted dice que volverá cuando el Estado español admita esa inmunidad como europarlamentario. Bien, está en su derecho de no contestar, pero… ¿cree que volverá algún día a pisar territorio español con toda tranquilidad?

Me gustaría que España fuese una democracia normal y pasear por ella. Soy el más español de los independentistas. Tengo muchos vínculos con partes del Estado, mucha gente que quiero, mucho apego. 

Pisar, pisar… lo que quiero pisar es mi casa, mi ciudad, mi pueblo. Como personas libres y ojalá como ciudadanos de una república catalana. ¿Una prueba para demostrar que España ha superado el franquismo? Que Puigdemont vaya a Madrid y no pase nada. 

Carles Puigdemont admitió en una entrevista para este medio que congelar la declaración de independencia fue un error. ¿Cómo se vivieron aquellos días de incertidumbre dentro del Gobierno de la Generalitat? ¿Qué opina Toni Comín?

Yo que estoy de acuerdo con el president en muchas cosas, y lo hemos hablado muchas veces en privado, donde quizá tengo mis matices es en relación a este sentimiento que tiene: si hubiéramos mantenido la declaración de independencia el 10 de octubre y no la hubiéramos suspendido las cosas hubieran sido muy distintas. Yo yo tengo mis dudas. Es verdad que el 10 de octubre los Jordis estaban libres y no había 155. Las cosas no se habían enfriado. Yo me imagino que si la hubiéramos mantenido (la Declaración Unilateral de Independencia) el Estado hubiese corrido a hacer lo que hizo el 27 de octibre: aplicar el 155, querellas, detenciones, cárcel…

Mi pregunta es otra: lo que no se pudo hacer el 27 de octubre, ¿se hubiera podido hacer el 10? Mi convicción es, que una parte de lo que no se pudo hacer el 27, no se pudo hacer porque necesita mucha preparación desde la sociedad civil y una parte de esta preparación estaba hecha, pero otra no. No quiero responsabilizar a la sociedad civil, la responsabilidad es de las instituciones que no fueron conscientes de esto.

A los que creemos que la confrontación es inevitable se nos atribuye que tenemos prisa, se nos conoce como los hiperventilados. Pero el pulso tiene que ser no solo de las insituciones, también pacíficamente desde la sociedad civil. Queremos ser realistas, sin confrontación no hay victoria.

A efectos prácticos, ¿es lo mismo que gobierne Sánchez en España a que Gobierne Casado? ¿Es lo mismo que el ministerio del Interior lo tenga Abascal que Marlaska?

[Puede hacer clic aquí]

Dando por hecho que a usted le importa españa o al menos, la sociedad que conforma España, ¿cree en esas palabras de Pablo Iglesias aludiendo a un golpe de Estado? ¿Cree que los Espinosa de los Monteros, Ortega Smith y Abascales son los nuevos Mola, Franco y Queipo de Llano?, ¿srees que se atreverían con la fuerza o más bien a través de lo que se denomina como lawfare: desgaste judicial, bulos, guerracivilismo, oratoria violenta?

Hay una extrema derecha con un odio congénito al catalanismo, pero también al comunismo. Independentistas y comunistas son como el anticristo, en esta lógica tan radical, seguro que a más de uno se le ha pasado por la cabeza el uso de la fuerza.

Pero la lección que tenemos que sacar de los últimos 10 años es que la derecha española ha encontrado la manera de hacer golpes de estado blancos, que se llama Tribunal Constitucional y Tribunal Supremo. ¿Qué ha hecho el PP? Un golpe de estado de una manera que el mundo no lo perciba. Los golpes de estado a la antigua son notorios y en Europa no quedan bien, pero si lo haces a través del Tribunal Constitucional, quedas como un rey.

La sentencia del Estatut del 2010 es un golpe de estado. En una democracia normal no hay un tribunal constitucional que haya actuado de esta manera. Comparadlo con el Tribunal Supremo de Canadá en el caso de Quebec: es el día y la noche. Con esto quiero decir que han encontrado maneras de hacer golpes de estado, si quieres, mucho más astuta, más barata políticamente: controlar el Supremo, controlar el Constitucional y simplemente con que se salten la Constitución y el Código Penal, como hicieron con el Estatut y el 1 de octubre, ya funciona.

La Constitución y el Código Penal son leyes básicas de convivencia y los altos tribunales se saltan ambos. ¿Quién lo inspira? El nacionalismo español, no es que el PP directamente controle y dirija las decisiones, es que todos ven el mundo igual, no les hace falta darse instrucciones. Ellos actúan así, vienen del mismo gen: la unidad de la patria está por encima de los derechos civiles y políticos.

A nivel personal, este fin de semana ha sido el día LGTBI, comunidad a la que usted pertenece. Cómo está viviendo las últimas polémicas con las banderas y los escudos?

[Puede hacer clic aquí]

En el exilio ha vivido la que suponemos una de sus situaciones más duras, la muerte de su hermano. ¿Hubiese preferido esa despedida en Cataluña? ¿Cómo lo vivió?

Sí, cuesta hablar de esto. Lo rehuyo en las entrevistas, pero es bonito cuando lo preguntáis porque es una denunciar la crueldad. Mi hermano y yo estábamos muy unidos, siendo las personas más importantes de mi vida. Con estar juntos ya bastaba. En cierta medido lo vivimos como una victoria contra la represión, no pudieron con nosotros y eso fue un hecho. Lo acompañé en la enfermedad y eso me llena de orgullo, no lo podría haber soportado estando lejos. En una situación tan límite todo lo demás es menor, lo relativizamos. Es duro.

La última se la dejamos para usted.

Nuestra lucha tiene menos que ver con lo identitario y más con la lucha democrática y los valores fundacionales de Europa. Claro que hay reivindicación de la lengua, de la cultura… pero por derecho, no por nacionalismo.

Ganando la lucha por la independencia, gana la causa democrática. Y puede servir para el resto de pueblos. Para el pueblo vasco, por ejemplo. No sólo ganamos nosotros, gana Europa, gana España.

Gracias, Sr. Comín, un placer.

A vosotros, igualmente.