Fascismo y colegueo: la manifestación nazi de Chueca no es proteger la libertad de expresión

Oihana López

El pasado 9 de septiembre decenas de nazis (denominados así por sí mismos) marcharon por Chueca, Madrid, barrio caracterizado por ser una calle propia del colectivo LGBTQI+, al grito de “Fuera maricas/sidosos de nuestros barrios”. Y sin ser sorpresa alguna, esta manifestación fue convocada por partidos de la ultraderecha.

Las vergonzosas imágenes, tras saltar a las redes sociales, fueron virales durante días. A pesar de los nazis, los protagonistas en la red no fue ese grupo, sino la policía. Los vigilantes fueron captados chocando puños y codos con aquellos que manifestaban odio y rabia contra los integrantes del colectivo LGTBQI+.

Esas fotos virales han sido denunciadas por los usuarios de las redes sociales, pero, contra todo pronóstico, los señalados han sido defendidos bajo el argumento de estar “garantizando el derecho a la libertad de expresión”. Al parecer, con los nazis sí protegen el derecho a la libertad, pero, por poner un ejemplo, en la celebración del Día Internacional del Orgullo LGBT en Madrid, en las mismas calles que recorrieron los nazis, se desplegaron más de 840 efectivos policiales para vigilar, mantener la paz y, por último, dedicar alguna que otra paliza a los participantes de la manifestación. Ya.

Cuestionados

De esta forma y por este tipo de acciones la figura de la policía siempre ha sido cuestionada en redes sociales y en la opinión pública. Los ejemplos hablan por sí solos, y aunque sea triste en un país democrático, el día de la Hispanidad se pudo observar una fotografía de dos policías posando alegremente (casi abrazando y laureando) a una señora que portaba una bandera franquista.

Es por ello que la figura policial ha estado ligada a dos diferentes campos. Por un lado, aquellos que la odian, los que no soportan el olor a trajes negros y les genera enfado, coraje y ganas de reyerta.
Por otro lado, en el segundo grupo, aquellos que los alaban, los quieren y respetan su labor y presencia. Para el primer grupo la presencia policial ha sido acompañada por motes o apodos; comúnmente conocidos como txakurras, pesta, pitufos, pasma, maderos, tablillas o picoletos. Una colección que ni Balenciaga.

¿Debemos temerles? ¿Alabarles?