La retórica del payaso

Londres ha amanecido despejado tal vez porque anoche ya llovió sobre mojado: si bien de las elecciones británicas no se esperaba una mayoría absoluta aplastante por parte del Partido Conservador liderado por Boris Johnson, ya se le tomaba como favorito desde hace semanas. El resultado de este jueves ha sido contundente: los tories (conservadores) se han hecho con la mayoría absoluta de la Cámara de los Comunes (364 diputados, con una mayoría situada en los 326), mientras que el Partido Laborista de Jeremy Corbyn, segunda fuerza política, ha logrado el peor resultado desde 1935 (203 diputados).

Todo apunta a que el debate acerca del Brexit ha sido decisivo a la hora de la elección del voto. Boris Johnson, quien no logró consumar el divorcio con la Unión Europea (UE) el 31 de octubre, prometió que si lograba la mayoría en las elecciones del 12 de diciembre el Reino Unido no sería miembro de la UE más allá del 31 de enero. Ahora más que nunca parece no haber marcha atrás; el segundo referéndum por el que abogaba Jeremy Corbyn no ha parecido ser respaldado.

Boris Johnson, como buen aprendiz de Trump, ha optado esta última semana por llevar a cabo un auténtico “show escénico” en un intento de rascar los últimos votos, que si bien ha resultado ridículo, parece haber merecido la pena.

La tarde del martes se subió a un tractor engalanado con la Union Jack, bandera británica, para derribar un muro de poliespán donde se leía “Get Brexit done” (Hagamos que el Brexit pase), aunque la retórica de la imagen hable por sí sola y resulte que paradójicamente derribar muros físicos, implique construir muros invisibles.

También ha grabado un vídeo parodiando una escena de la inglesa comedia romántica Love Actually de Hugh Grant, quien durante estos últimos meses ha arremetido duramente contra Johnson. Como quien entra en un tira y afloja Johnson ha aprovechado el mensaje de la película, “en navidad decimos la verdad”, para contar la suya: “el otro (refiriéndose a Corbyn) puede ganar, nosotros haremos el Brexit realidad”. ¡Vaya que si lo harán! Aquel que ha sido comparado en más de una ocasión con un bufón o un payaso acabará haciéndose con la suya, por ahora ya ha logrado la mayoría absoluta.

A los políticos cada vez les gusta más la performance y el circo, y a los payasos como Fotito el franquismo y no pasa nada, al parecer todo vale.


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News Reporter

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