Mientras el objetivo sean las trabajadoras sexuales y sus colectivos y no el sistema que las engloba, nunca se pactará una solución real. Por ahora, queda escucharlas, no invisibilizarlas y darles el espacio y los recursos que necesitan. Y si, el feminismo será abolicionista o no será, pero debe ser progresivo y teniendo en cuenta que en la calle hay mujeres con voz a las que no se les escucha.
