Justicia Social, ¿para quién?

Viñeta de Sk_Sin_Grises

Viñeta por cortesía de Sk SIn Grises

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El 20 de febrero de cada año desde 2009 se celebra el Día Mundial de la Justicia Social, impulsado por la ONU. La edición de 2020 trata de “cerrar la brecha de las desigualdades para lograr la justicia social”.

   Pero, ¿qué es la justicia social? Siempre se plantea como algo abstracto, como un concepto del que todos somos conscientes de qué significa. Suele considerarse que “defendemos los principios de justicia social cuando promovemos la igualdad de género, o los derechos de los pueblos indígenas y los migrantes. «Promovemos la justicia social cuando eliminamos las barreras que enfrentan a las personas debido al género, la edad, la raza, la etnia, la religión, la cultura o la discapacidad” (ONU, “Tema 2020: Cerrar la brecha de las desigualdades para lograr la justicia social”).

sin efectividad

   Ahora bien, ¿qué son estos derechos y cómo pueden garantizarse? Más aún, ¿esta “justicia social” va sólo de derechos, o también de igualdad y libertad? Y estos derechos y libertades, si sabemos qué son y lo bien que hacen para el conjunto de la sociedad, ¿por qué no han sido aplicados de manera efectiva? ¿Por qué debemos seguir reivindicándolos y seguir luchando por conseguirlos?

   Es quizá aquí donde debemos pararnos a observar el problema y empezar a plantear algunas respuestas, o más bien preguntas, de los orígenes de estos problemas y de por qué aún a día de hoy, 20 de febrero de 2020, tenemos que seguir hablando de millones de personas que viven en la pobreza, con hambre, etc. Es decir, por qué en el año 2020, tras siglos de un gran desarrollo capitalista e industrial, debemos seguir hablando de pobreza, indigencia, desahucios, hambre y guerras, cuando sabemos que ya tenemos los recursos suficientes para que todo esto no deba darse.

   Lo que cabe plantearse aquí, quizá, es: ¿justicia y libertad para quién? ¿Sólo para Occidente? ¿O es que acaso en Occidente no existe la pobreza, la indigencia, los desahucios, el hambre, la LGTBfobia, el racismo, etc.? Y en los países que hoy llamamos del tercer mundo, autoritarios, antidemocráticos, ¿acaso no hay gente que vive con unas condiciones de vida de lujo, con una maravillosa cantidad de derechos que defienden su justicia social, su libertad?

  El avance de ciertos derechos y libertades para una parte de la sociedad implica el retroceso de derechos y libertades para otra parte de la sociedad. Por ejemplo, cuando la mujer consigue el derecho al divorcio, el hombre pierde su derecho de propiedad sobre ella, o cuando el trabajador ejerce su derecho a huelga, el empresario está perdiendo capital. 

Justicia proporcional

   Entonces, cuando hablamos de una parte de la sociedad que hoy en día está protegida, y de otra parte de la sociedad que está desprotegida, ¿de quién estamos hablando, en qué proporciones? 

   Aquí la respuesta es compleja, puesto que hay muchos factores en juego, como puede ser el género o la raza. Sin embargo, el epicentro de estas desigualdades, de esta injusticia social, recae precisamente en la contradicción entre el trabajo y el capital; es decir, en la configuración de las sociedades actuales alrededor de la defensa de unos intereses de una clase determinada.

   Podemos decir, por tanto, que la espina dorsal de estos problemas recae en las desigualdades de clase, en la contradicción de intereses de clase, esto es, en la lucha de clases. Aun así, debemos tener en cuenta que esto está traspasado por muchos otros factores, como hemos comentado, que tienen que ver sobre todo con los colectivos históricamente oprimidos por diferentes aspectos y no únicamente de clase.

   Así pues, entendiendo que estos últimos factores están también condicionados, en última instancia, por la relación dialéctica entre las condiciones materiales de los diferentes sistemas económicos y la cultura,  las instituciones, etc.; si no cambiamos esas condiciones materiales, si no superamos esas contradicciones de clases, es muy probable que la injusticia social que conocemos hoy en día y que se sustenta precisamente en esas condiciones, sigan existiendo durante muchos, muchos, muchos y muchos años.


Viñeta por cortesía de Sk SIn Grises