Aberri Eguna: Euskal Herria y la unidad de clase

aberri eguna 2020

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Un artículo de Adhik Arrilucea, @adhikarrilucea


Aberri Eguna

Hoy, 12 de abril de 2020, se celebra en Euskadi el Aberri Eguna, el día de la patria vasca. Se trata de un día que conmemora la célebre conversación que tuvieron los hermanos Arana, tras la cual, el pequeño Sabino descubrió su condición de vizcaíno (de vasco), y no de español. Aunque haya habido intentos, como este año, de conmemorar el día en conjunto con otras fuerzas políticas, es sin duda una celebración que sólo el Partido Nacionalista Vasco podría haber ideado, y es que su concepto de nación está inevitablemente subordinado a las fuerzas del capitalismo.

Los nacionalismos de derechas tienen un concepto de nación propio del idealismo alemán del siglo XIX. La nación es considerada como un alma con existencia propia, como si fuese un ente al que hay que proteger. ¡Y vaya si lo protegen!  Eso sí, cuando el PP o el PSOE acuerdan con ellos el concierto vasco, los jeltzales se quitan la máscara de indepes y muestran su naturaleza de fuckboy burgués. Hoy se les llenará la boca al hablar de la nación y de aplaudir en los balcones. ¿Mañana? Si te he visto no me acuerdo.

La realidad es que las naciones son construcciones sociales, como también lo es el género, el lenguaje o el trabajo asalariado. Es el conjunto de la ciudadanía quien, hablando una lengua común, compartiendo una historia y un territorio, desarrollan un imaginario colectivo que los une bajo una misma identidad. En el caso de la nación vasca, de hecho, ésta fue desarrollada por la clase obrera y después robada por las élites económicas del lugar.

El ejemplo más claro es el euskera, que ha sido históricamente una lengua oral. Y es que mientras el vulgo hablaba en euskera, la aristocracia vasca escribía en latín. Mientras el pueblo llano vivía en esta lengua, la nobleza se comunicaba en romance. Pero cuando la burguesía del lugar, al abolirse los privilegios forales, se vio obligada a pagar impuestos (¡qué cosa tan terrible!) se apropiaron del idioma del proletariado y se hicieron los suecos… O los vascos.

La nación vasca pertenece a las trabajadoras y trabajadores que la construyeron. A los capitalistas no les interesa salvaguardar la cultura, sólo les preocupa una cosa: acumular riqueza. Es bastante representativo que Sabino Arana sólo estudiara euskera cuando dejó de “sentirse” español. Y no es de extrañar que en la EiTB los contenidos de mayor calidad se produzcan en castellano.

Al final, el mayor enemigo de cualquier cultura minoritaria no es ni más ni menos que las fuerzas globalizadoras de un capitalismo salvaje. Un sistema económico que arrasa con el bienestar de la ciudadanía, sus costumbres, su lengua y, finalmente, su identidad.

Solidaridad

En un momento como el actual, el pueblo vasco tiene un día para conmemorar su cultura, pero también para demostrar solidaridad. Pensemos también en los chavales de Altsasu, que continúan aprisionados entre cuatro paredes. Si nosotros llevamos 29 días confinados en nuestra casa por una pandemia, ¿cómo debe ser llevar 1245 en una celda por un montaje policial?

Llamemos a la unidad, pero a la unidad de verdad. Pensemos también, como decía Oskar Matute en el último debate de investidura, en “todos los pueblos del estado y del mundo que plantan cara a la apisonadora de las élites. Lo que nos une con ellos y con ellas no es pertenecer a una misma nación, sino pertenecer a una misma clase, la que se enfrenta a la banca y a las grandes corporaciones”. Pensemos, por último, en los falsos autónomos de Glovo y compañía, que hoy seguramente deban ir a más de un batzoki.

En fin, les deseo a todas y a todos un feliz día de la patria vasca, el Aberri Eguna. A las ocho de la tarde, saldremos a los balcones, sacaremos nuestras ikurriñas y ¿por qué no? Entonaremos al unísono el Eusko gudariak. Aunque los habrá (no miro a nadie) quienes, por cinco euros, tal vez, te canten Buenas noches señora, de Bertín Osborne. Yo, personalmente, me quedo con Nazi de fresa, de Bizardunak.