Los últimos coletazos de la UE

Desde el inicio de la pandemia todos hemos tenido algo claro: el mundo iba a cambiar. El fuerte impacto inicial en el Atlántico norte, la responsabilidad que se le achacó a China, el posterior éxito de su gestión planificada, la generosidad cubana o la reconstrucción de la economía europea han afectado notablemente a la geopolítica postconfinamiento.

Este 21 de julio hemos conocido el resultado del acuerdo alcanzado en la UE para afrontar la pandemia. La Unión Europea ha sido objeto de debate y, principalmente, de críticas desde la entrada del coronavirus en el continente.

Los países del sur (España, Italia, Portugal y Grecia) previeron una respuesta similar a la de 2008 por parte de la UE: recortes y ninguna ayuda. En esta ocasión a la debilidad de sus economías frente al norte se sumaba el mayor impacto de la pandemia en España e Italia, motivado por su alto turismo. El sur ahora ha plantado cara y ha apostado por inyecciones en sus economías en lugar de recortes. A continuación vamos a intentar entender el acuerdo atendiendo a los datos principales, los bloques y, sobre todo, las motivaciones.

CIFRAS

Lo aprobado por el Consejo Europeo supone un acuerdo histórico con una movilización de recursos nunca antes vista en la UE (750.000 millones de €). El 52% de los fondos serán a modo de subvención y el 48% a modo de préstamo. La idea es un endeudamiento mutualizado (es decir, de todos los países en conjunto) para pagar estos fondos de reconstrucción, algo que tampoco había ocurrido antes. En España los porcentajes son iguales a los que hemos mencionado y es el 2° país más beneficiado.

CLAVES

Una clave de estos fondos es que están condicionados: se obliga a los países a cumplir una serie de condiciones. El dinero es, principalmente, para reconstruir la economía y para la transición ecológica y tecnológica. Cada país presentará su propio proyecto, pero hará falta una mayoría casi total de países que den el visto bueno y cualquiera puede solicitar que se revise cualquier programa. Esto respecto a las subvenciones.

Los préstamos van más allá y atan a los países en los próximos años. Habrá que devolver todo lo prestado. En caso de no poder devolverlo ya sabemos la receta: recortes sociales. Es más, además de que resultará complicado devolverlo no será dinero suficiente. El impacto negativo de la crisis es mayor al impacto positivo de estos fondos.

BLOQUES

Ha existido un enfrentamiento de bloques y un egoísmo del norte que, no contento con condenar al sur a ser su chiringuito, ha intentado mirar hacia otro lado en una situación de pandemia. El enfrentamiento principal se ha dado entre los ‘países frugales’ (ricos del norte) frente a los del sur. Países Bajos y Austria contra España e Italia. En esta ocasión, Alemania y, especialmente, Francia no se han posicionado contra el sur.

Queda patente la realidad de la UE, donde no existe unión política. El pegamento que la sostiene es el interés por el mercado común. Hay cierta izquierda española que ha vendido el acuerdo como un acierto solidario de la UE más política. En realidad esto va de lo de siempre, va de correlación de fuerzas. No importan los intereses de los otros Estados miembros, solo los intereses económicos nacionales. La cuestión es que una ruptura de la Unión perjudicaría a los intereses de los países del norte.

GEOPOLÍTICA DE LA COVID-19: EEUU

El mundo va a cambiar y todo apunta a que China va a salir reforzada de la crisis de la covid-19Estados Unidos va a salir muy debilitado, siendo el país en el que más impacto está teniendo la actual situación.

Tras las 2 guerras mundiales, EEUU y su democracia burguesa desbancaron a una Europa destruida, erigiéndose como modelo principal en el denominado «primer mundo». Este modelo ahora ha quedado en jaque. Occidente es, con diferencia, donde peor se ha gestionado la pandemia. Todo apunta hacia la necesidad de un futuro planificado que deje de lado el modelo de selva capitalista estadounidense y refuerce la sanidad pública.

Pero no solo eso. El otro gran cambio geopolítico en Occidente va a ser el papel de la UE. La política exterior de la UE era su talón de Aquiles, ya que depende completamente de EEUU, a pesar del poderío económico que tiene en sí misma. Si EEUU sale debilitado, e incluso su liderazgo mundial se ve amenazado, deja de ser atractivo para la UE continuar estando doblegada a los americanos.

GEOPOLÍTICA DE LA COVID-19: UE

No es solo que su hermano mayor vaya a salir debilitado y los países que la integran estén enfrentados. La UE está actuando en contra de su esencia para salvar su existencia. Desde un origen ha sido un club económico (no político) de democracias liberales subordinadas a EEUU. Ahora actúa con medidas socialdemócratas, endeudándose, intentando dar marcha atrás a la historia hacia un Estado del bienestar pasado e inviable y desmarcándose de EEUU. Con este reciente acuerdo se puede observar un intento desesperado por poner parches que eviten su desintegración.

No solo existe un problema material, sino también discursivo. El Estado del bienestar y la democracia ya no son señas características de Europa: democracias iliberales, grupo de Visegrado, austeridad, recortes… La Unión Europea nunca ha estado pensada para la clase trabajadora, pero es que ahora ni siquiera tiene un relato para contarle.

EL FUTURO DE EUROPA

Caos, enfrentamiento y falta de relato. El futuro de un actor internacional de esta envergadura requiere un análisis complejo y afectan muchos factores. No es algo que podamos llevar a cabo en un artículo generalista o de divulgación. De hecho, incluso haciendo un análisis profundo nadie puede adivinar el futuro. Pero en el presente ya nos hacemos preguntas como: ¿Qué razón de ser tiene la UE a día de hoy? ¿Y en el futuro? ¿Nos sirve para algo?

Y, ahondando más, ¿beneficia o perjudica la Unión Europea a la clase trabajadora del sur de Europa?