¡Elfos navideños del mundo, uníos!

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No debe haber momento más feliz para los pequeños elfos que la llegada de diciembre, mes de alegría, felicidad y lucecitas por todas partes. Los pequeños ayudantes de Papá Noel producen felices los regalitos que llegarán impregnados de un aura de magia y felicidad a otros niños llenos de ilusión. Nada más bonito que trabajar sabiendo que harás feliz a los niños de todo el mundo con los regalitos que tú has producido. O al menos a los niños de occidente. Bueno, quizá sólo a algunos niños de Occidente.

Y es que Santa Claus es sabio, sabe quién se ha portado bien y quién se ha portado mal, y sabe perfectamente que repartirá los regalos de la manera más justa, para que todos los niños sean felices con los regalos que se han ganado. Su mano invisible acapara al mundo como una garra que expolia a los pobres y libera a los ricos. Perdón, la mano invisible es sabia, como Santa Claus. Todo se reparte de manera justa, sólo hay que portarse bien.

En realidad es totalmente comprensible que los niños de Pedralbes, Miramon-Zorroaga o Chamartín tengan muchos más regalos y más caros que los de los niños de Trinitat Nova, Rekalde o Vallecas. Sólo hay que pasearse por los barrios altos para darse cuenta que de ellos se desprende un aura de educación y amabilidad. Es simple, los niños ricos saben portarse bien. Mejor no visites los barrios pobres, hay mucho vago y mucho delincuente.

Conflicto de clase

Ese es un patrón que se ha ido repitiendo a lo largo de la historia: las clases altas son las que merecen real respeto, pues son las más dignas, las más educadas, las más inteligentes. Las clases más pobres han sido siempre sucias, ignorantes, maleducadas. No merecen los mismos regalos.

Pero me gustaría enviar una carta a Santa Claus, o más bien a esos pequeños y alegres elfos sin los cuales no podríamos tener nuestros queridos regalos. Les quiero enviar un texto que escribieron dos viejos barbudos del siglo XIX, cuando aún no tenían barbas tan densas. Un pequeño panfleto en forma de manifiesto que quizá les haga interesarse por estudiar sus condiciones de clase, y su relación con el tan magnífico amo Papá Noel.

Es temporada de trabajo para los pequeños ayudantes de Santa Claus. Los pequeños elfos se divierten con sus trabajos mecánicos y súper divertidos, encerrados horas y horas en maravillosas fábricas en Bangladesh. Muchas gracias, Santa Claus, por hacer felices a tantos pequeños elfos.